El gesto de envolverle los pies fue un beso a su boca.
A veces tan simple como existir en el mismo cosmos y tomar conciencia de ello, con la cercanía del aire vibrando entre ambos espacios......
le hacía sentir sus brazos con la fuerza de un regazo vivo donde fundirse segura ....
Las huellas de aquellas ganas extrañas flotaban, ligeras y sobrias en su eón de piel deshabitada.
Otras veces, traerle de nuevo a su mente era un puñal incandescente que abría su vientre castaño de par en par.
Esos pies andaron fríos, hasta sus labios..
y al final,
de aquel callado camino,
una boca de mirada fija y serena les dio de beber,
entre sí.
....Y SI NO ME TOCASTE...¿CÓMO ES QUE SENTÍ TU ALIENTO HUNDIENDO MI PIEL?
ASF
(fotografía de la que desconozco autoría)

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