ENTRE OTRAS.....

jueves, 22 de septiembre de 2016



Ombligo, huella ignorada, rincón secreto de intensos recuerdos dormidos.

                          Rescatando tesoros


Le llamaba mucho la atención cuando era pequeño el agujerito oscuro en mitad del vientre,
le hacía cosquillas,
no dolía tocarlo pero era una sensación extraña.
No lograba entender cómo había podido cortarse aquel cordón,
pensaba en lo doloroso que tenía que haber sido para él, aunque ya no lo recordara, y para ella.
Por más que su madre le explicaba que no había sido doloroso, que era un trocito de tripa que dejaba de latir minutos después del parto, y que quedaba inerte......él prefería no imaginarlo, porque le venía una tijera enorme a la mente y se le contraía toda la barriga.
Aquella tripa había sido su respiración y su alimento, eso lo entendía.
Imaginaba que el ombligo de su madre y el suyo estaba unidos por el cordel que salía por fuera, en su imaginación.
Y se quedaba pensando en lo que habría justo detrás de aquel agujerito misterioso.
Su maestro del colegio le había dicho que no había nada.....
Pero él no estaba seguro, sentía algo diferente a nada.....¿cómo podía haber nada después de haber estado unido tanto tiempo a su madre?
Por mínimo que hubiera imaginaba un trocito de tripa sobrante hacia dentro.

No estaba contento con las respuestas, porque nadie le daba la explicación que quería,
parecía el punto ciego.............y creció......sabiendo que que las mujeres tienen útero y los hombres no y otras cosas más (desde el tener o no tener, hay o no hay)

Muchas veces en las tardes aburridas le gustaba mirar las moscas bailando alrededor de la lámpara y meter su dedito en el ombligo, haciendo una espiral. Imaginaba tal o cual cosa, normalmente con sus amigxs del colegio y a veces se quedaba dormido.

En una tarde de esas silenciosas, mientras todos dormían la siesta, el entretenimiento del redondel  despertó una sensación excitante. Sorprendido se sentó asustado.
Todo había sido igual que siempre, pero hoy su ombligo había respondido con un calambre placentero.

A esa experiencia le sucedieron otras. Eran sensaciones que le provocaban una erección. Y no sabía que hacer.
Durante un tiempo cuando esto ocurría tenía que apretar su sexo fuertemente y contenerlo de algo insoportable y desconocido.

Allí detrás había algo....y lo imaginaba como un interruptor, el botón de una parte de su felicidad.
Era emocionante.....



Placer conectado....nada está separado del circuito libidinal, no tener útero no significa que no haya un espacio energético activador de la red erógena interna. Esa red podría dar tres vueltas al planeta tierra.
Hombres y mujeres tenemos ese punto sagrado, cretivo y orgásmico.
En esa lunita llena en medio de vientre se encuentra grabada nuestra primera relación de amor con el mundo terrenal.





asf









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