el desorden de tus besos me altera la vida,
ignorante inmortal de agazapadas alas,
tu reflejo me es,
indiscutiblemente,
y solo algunas veces
conmutativa hasta la hondura de mis desempolvados huesos,
cuando me tocas ordenando a tus ganas
sobre esta rebeldía erizada y me siento
de cualquier forma amando tanto como sé,
dentro,
sin resultados,
en un desglose interminable de ecuaciones simples,
inventadas,
desorganizadas equis (x) e ys a mis antojos,
conmutada piel sin preferencias de impresión.

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