La tortuga se asomó a saludar con su rostro blanco de tanto espedrar
y aprendidió a camuflarse como una roca más
paisaje de pelo largo
y de pronto la pecera se nos llenó de piedras
de miles de grises a veces casi blancos,
así imagino que brotan las paredes de casa
como playas calladas ante el rubor de las olas,
así imagino el cabezal de nuestra cama
cuando lo miro mientras me mientes
y empiedras a ser auténticamente otrx
fotos miradas y hechas




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