
Cuando caiga la noche caeremos todxs a sus pies ,
soñando bajo el mismo aire que baila las ramas.
El otro andará despierto como ella,
la madre Negra de panza estrellada.
Tus brazos rastrillarán mis ganas,
y las tuyas deshojarán inquietas anhelo.
Todos oliendo el cansado rumor del día.
Nada es posible sin un lecho apalabrado.
Aquí bajo esta manta salvaje nada se pierde y no hay que buscar....
Si camino sin miedo la noche alumbra amaneSer dormido
ni tu ni yo somos sueño ni.
Ni tu ni yo somos muerte.
Madrugada anfitriona que ya enmudeciste
no persigo tu incertidumbre
vendrás con el mismo amor y susurro jubiloso
de quien se despierta en tu seno lechoso.
Dejaré mis pupilas abiertas hasta que el fuego me cierna en cenizas
la carne que fui un instante amor
ahora viento en tus adentros
mimoso circuito sostenido por tus dedos.
Madrugada respirada,
no tiemblas de frío,
dejaré que revises este alma y sus conjuros.
Consustanciarme en la loca pirueta de un día espontáneo
cuando vengas por el otro costado
y me lamas
muerta de hambre.
Proyectil de preludios
interminable travesía de teclas
recién tocadas
a oído como te gusta su olor.
Y allí centrada como una rosa de arenas y vientos
ablandada
como humus de árbol
podridos bloqueos trascenderán en poesía
a pulmón vacío para llenarse de aliento,
gotas devueltas al gran azul.
EL DÍA EN QUE EL AIRE CAYÓ COMO LA LLUVIA, MOJANDO SECURAS ANTIGUAS, VENTILANDO AÑEJAS GRIETAS
OCULTAS AL PODER SANADOR DE LAS SOMBRAS,
ABRAZADOS REJOS QUE SUJETAN
AUTO-PRO-PULSIÓN
Asf alondra
(fotografía de autoría desconocida)

No hay comentarios:
Publicar un comentario