nuestros pulmones y el misterio del amor,
buscando respuestas como brisas
tu aliento dentro de mí.
Respiraste dentro del cuenco dejando de esperar todo.
Y aquí cada gota de vapor de nuestros aires me llena,
espero cual légamo mudo mientras maduro estos lodos esculturales.
Me sabía desarmada en blanco y en paz
lento milagro.
esta vez estoy de mi lado
aunque nada vuelva a oler como antes
aunque me resbale esta ingravidez.
Tengo casa nueva
el dolor ha dejado de venir a tomar el té.
Entre mis propios charcos recobro el atrevimiento
la sensatez del corazón entretenido con las plantas,
recojo mensajes de sus crestas
disolventes suspiros que gobiernan este ciclo
de enjundia paciente,
porque con menor temor, a tenor de la ternura y la soltura, el derrame cerebral es
un torrente de amor y hasta nuestros sesos hoy
sin coartada han dejado de mediar entre los 2.
Ante los pies afrutados como este camino a punto nieve
surcada de punzadas descubro tu pecho de lienzo
donde me imprimo de huellas y encuentro un volver.
Se imanta mi alma a los miles de latidos pulsando a la vida,
inspiro incansable las dádivas de tu boca recién pensada....
tus manos se hunden perfectas
creando doseles de piel entre mi hondura y tu convexidad.
Ha sido la caricia apalabrada de tu silencio y el mío durante todo este tiempo
la mirada certera que me cuenta al oído que somos dos lobos rebuscando,
entre la carne cruda de una misma presa recién cazada
La vida.
Andrea S.F
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