atraBesando el cuerpo de unas nubes que esperan siendo dulce hogar,
buenos días de invierno y noche abrigada,
por aquí retorna el calor de la luz después de guarecer a oscuras
un sangramiento intranquilo . . .
La tortuga sigue el rastro de su caracol
a veces creo que andan desde muy lejos el arte de la huella..
la sinceridad
Cuerpo en copos
de amar . . . .
.
.
.
te
y derramar . . .
.
.
.
.
me
El cuerpo es una oda a la Intimidad
lo siento...porque hoy me siento y, es justo lo que no tuve que aprender...
las estrofas nos abrazan desde dentro
lo siento.... cada verso es un calor que me conmueve,
eslabón
piel encadenada a otra piel
Soledad
La lluvia trajo el amanecer del escondrijo y la madriguera,
desayunando juntos y agazapados,
con las mismas manitas sobre el pupitre, buscando el calor de un té recién ardido
La lluvia divirtió al sol volviéndose vertical,
afilado rayo de amor que amasa las llamas de este fuego
y lo sostiene lento
su ruego.
haz de luz
haz de mi:
serpentina de estío festejando el invierno.
Te acierto en la oscuridad,
concierto un frío invierno entre los dos
y un solo abrigo.
Sensibilizado el tiempo a estos otros tiempos
definidos por el más presagioso de los bordes . . . . . en la punta de tus dedos.
Luminaria soledad
difuminación del gesto
el auto
lo ido
tu rastro
mi esmero;
vacío
Detrás tu armario injusto, lleno de ropa con la que cada día te empeñas en vestir
Tu cuerpo que aún huele caliente en el espacio vacío que dejas al marchar
aún late el edredón . . .
a soledad
del adiós solo se sabe que tiene chicle por dentro
Andrea Guayarmina Sancho Fernández
(dentro)













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