ENTRE OTRAS.....

lunes, 12 de septiembre de 2016





MÁS-TURBACIÓN NO POR FAVOR!! 


https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/09/09/viernes-creativo-escribe-una-historia-156/#comments
Tarde como cada viernes creativo recién atrevida...hoy acabado en lunes, propuesta de Ana Vidal.



Desde que nos casamos decidí que nuestro dulce hogar tendría un confesionario, aquel con el que había fantaseado durante años, desde la adolescencia....Lo montamos en una de las tantas habitaciones sobrantes adheridas como celdas a la estenosis del pasillo, que conectaba el cuadrado central de la casa con una vesícula carente de aperturas al exterior.  En esa zona de la morada el olor a humedad se intensificaba. Era allí donde se rebelaban todas y cada una de mis mentiras piadosas, algunas incluso tenían clavos en las muñecas.
Había conseguido en un mercadillo de muebles antiguos, todo el aparato institucional religioso cargado de culpas y penitencias. En él como en cada viernes recibía la eucaristía de la mortalidad y el arrancamiento de cada uno de mis pulsos.
Restaurarlo me había costado más caro que su adquisición, aquel ajuar doloroso tenía un precio oculto, en cada una sus oscuras vetas, acaso manoseadas por la desesperación viejamente repetida hasta este mismo instante.
Mi esposa Liz representaba a la mujer que antaño la limpiaba y justo después hacía de cura, 
yo hacía de mí con todo el elelenco de arrepentimientos que me acompañaba siempre. 
No fue fácil hacerme entender en este deseo de ser redimida en mi propia casa, sobre todo de pecados que yo misma inventaba, aún no sé porqué, 
y escuchada pacientemente por esta esposa buena que me había tocado.....Aún  no entiendo cómo ella había aceptado tan fácilmente este capricho sexual, no secularizado por más hostias recibidas.
Me costó mucho más que restaurarlo con cada uno de estos falsos dedos, aceptar que ella admitía profundamente mi amor ácimo, nada esponjoso, ni simple, ni detallista como el suyo.
Y limpiaba cada una de sus vetas varias veces a la semana, porque sabía que era sagrado cumplir con la representación hasta sus últimas consecuencias. 

De niña me quedaba absorta viendo a aquella mujer abrillantando la madera mimosa, confiada ante tanto desparrame de inmoralidad, y silenciosa, tesorera de un trailer de traiciones crucificadas en el Xylamon, por los años de los años. 

Se vestía hasta el cuello, nada de piel en los balcones de un escote descarado, si acaso tímidamente sus tobillos afilados y blancos, como la espuma de un mar que no conocía.
La mirada ensimismada. Deseaba a aquella mujer, y a mis pecados entonces más que nunca.  
El sentido era hilarme en cada una de las fantasías que asaltaban la presa de mis jugos, para reventarla, después de regodearme con aquel tímido cura, de innumerables ave marías, que respiraba su propio aliento apretando las piernas. 

Aquello se convirtió en mi hábito, justo hasta este punto, en el que tengo preparada una hermosa hoguera, en el jardín de la entrada, del barrio en casa, y de salida al expositor de muecas cada mañana, donde arderá la nobleza y su mentira, donde encenderé por fin la luz robada a mis entrañas. 
Y sé que ella seguirá estando aquí.



ASF

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